Thursday, July 26, 2007

Silence and Distance (ANGRA)

Been here for so long
On the morrow I'll dare
Silent and distant
Reaching out, unaware
Stealing the whispers
From my deepest request

Estando acá desde hace tanto
en la mañana voy a atreverme
silencioso y distante
estirándome, inconciente
robando los susurros
de mi más fuerte petición

And you watch me
Waiting for something new
My hands, as empty
As my body and soul
Could keep pretending
But in the heart I'd be gone...
Y me miras
esperando algo nuevo
mis manos, tan vacías
como mi cuerpo y mi alma
puedo quedarme pretendiendo
pero en el corazón ya me he ido...


Still stare at my face
But lost seem your eyes
Keep hold of the sails
Against the blue sky

Todavía te quedas frente a mi rostro
pero tus ojos parecen perdidos
quedan retenidos en las velas
contra el cielo azul


Ooh, I'm intending
A way back to the sea
This emptiness burns inside
And leads on for endless miles
Ooh, estoy deseando
una forma de volver al mar
este vacío quema por dentro
y lleva una ventaja de interminables millas

Don't let me go
Away across the sea,
It may be much more wide
Than what it seems to be

No me dejes ir
através del mar
puede ser mucho más amplio
de lo que parece ser

Ooh, I'm still searching
The way back to be freed
The loneliness hangs around us
However we can't see

Ooh, todavía estoy buscando
el camino de vuelta a ser libre
la soledad se nos enrosca alrededor
sin embargo no podemos ver

Now let me go
Away across the sea,
The waves can't be as high
As they pretend to be

Ahora dejame ir
através del mar
las olas no pueden ser tan altas
como ellas pretenden ser


And now I know
In my heart, I won't forget
The sails against the blue sky
That taught me how to livey

Y ahora sé
en mi corazón, no quiero olvidar
las velas contra el cielo azul
que me enseñaron como vivir


... with no sorrow
And tomorrow we'll share
Silence and distance
'till our faults are repaired
You'll be the mistress
Who I'll never forget.

...sin dolor
y mañana compartiremos
silencio y distancia
mientras nuestras faltas son reparadas
serás la amante
que nunca olvidaré.
FOREVER (Stratovarius)

I stand alone in the darkness
The winter of my life came so fast
Memories go back to childhood
To days I still recall

Oh how happy I was then
There was no sorrow there was no pain
Walking through the green fields
Sunshine in my eyes

I'm still there everywhere
I'm the dust in the wind
I'm the star in the northern sky

I never stayed anywhere
I'm the wind in the trees
Would you wait for me forever ?

I'm still there everywhere
I'm the dust in the wind
I'm the star in the northern sky

I never stayed anywhere
I'm the wind in the trees
Would you wait for me forever ?
Would you wait for me forever ?
Will you wait for me forever ?

Sunday, June 24, 2007

KRISHNAMURTI:

¿Comprendemos algo verbalmente? Eso es lo primero en que tenemos que ser bien claros: si la llamada "comprensión intelectual" no es un impedimento a la comprensión.
La comprensión, por cierto, es integral, no dividida ni parcial. O comprendo algo, o no lo comprendo. El decirse a uno mismo: "yo comprendo algo intelectualmente", es sin duda una barrera para la comprensión. Es un proceso parcial, y, por lo tanto, no es en modo alguno comprensión...
...ya que la "verbalización" es un proceso que menoscaba la experiencia; si no le dais un nombre, entonces ella se agudiza, se torna muy violenta y actúa como una sacudida; y sólo entonces es posible ser libre.
Tened a bien experimentar con esto. Primero, uno tiene que ser perturbado; y es obvio que a casi ninguno de nosotros le gusta ser perturbado. Creemos haber hallado
una norma de vida -el Maestro, la creencia, lo que sea, y ahí nos establecemos. Es lo mismo que tener un buen puesto burocrático y en él vegetar por el resto de la vida.
Con esa misma mentalidad abordamos diversas cualidades de las cuales queremos deshacernos. No vemos la importancia de ser perturbados, de estar interiormente inseguros, de no ser dependientes. Es sólo en la inseguridad, sin duda, que descubrís, que podéis ver, que comprendéis...
Así, pues, la perturbación es esencial para el entendimiento, y cualquier intento de hallar seguridad es un obstáculo a la comprensión; y cuando queremos librarnos de algo que nos perturba, ello es por cierto un obstáculo. Mas si podemos experimentar un sentimiento directamente, sin nombrarlo, creo que es mucho lo que en ello encontraremos. Entonces ya no hay pugna con el sentimiento, porque el experimentador y lo experimentado son una misma cosa; y eso es esencial. Mientras el experimentador verbalice el sentimiento, la experiencia, él se separará de ella y actuará sobre ella; y tal acción es artificial, ilusoria. Pero si no hay "verbalización", el experimentador y lo experimentado son una sola cosa. Esa integración es necesaria, y hay que enfrentarla radicalmente. Espero que esto sea claro.

Thursday, March 22, 2007

de “El que se enterró”, de Miguel de Unamuno

“No comprendemos nada de lo que pasa, amigo, y en el fondo, no es esto más misterioso que cualquier otra cosa... ”

- Me parece una reflexión demasiado filosófica para ser dirigida a un perro- le dije.
- ¿Y por qué? - replicó. ¿O es qué crees que la filosofía humana es más profunda que la perruna?
- Lo que creo es que no te entendería.
- Ni tú, tampoco; y eso que no eres perro.
- Hombre, sí, yo te entiendo.
- ¡Claro, y me crees loco! ...

y como yo callé añadió:
- Te agradezco ese silencio. Nada odio más que la hipocresía.

- Yo no creo nada - le contesté
- Ahora has dicho la verdad: tú no crees en nada, y por no creer en nada, no te puedes explicar cosa alguna, empezando por las más sencillas. Ustedes que se consideran cuerdos, no disponen de más instrumentos que la lógica, y así viven a oscuras...

Friday, December 15, 2006

"Podrán cortar todas las flores, pero nunca terminarán con la primavera"
Ernesto "Che" Guevara

"¡Triste época la nuestra! Es más fácil desintegrar un átomo que un prejuicio"
Albert Einstein

"La Libertad no hace felices a los hombres; los hace, sencillamente, hombres"
M. Azaña

"A menudo el éxito y el fracaso -esos dos malditos impostores- asoman la cabeza por la rendija de la inspiración, y te susurran al oído qué debes y qué no debes hacer...
Ahí comienza la batalla de un compositor y escritor! Apaciguando la angustia que le llena ante un folio en blanco, acallando esas interesadas voces del éxito y el fracaso, escuchando sólo, y de forma pausada y honesta, a tu corazón..."
Txus Di Fellatio

Saturday, November 18, 2006

Fragmento de: "ESPANTAPÁJAROS"
(1932) de Oliverio Girondo

EL PORQUE DE MI BUEN HUMOR
10
¿Resultará más práctico dotarse dé una epidermis de verruga que adquirir una psicología de colmillo cariado? Aunque ya han transcurrido muchos años, lo recuerdo perfectamente. Acababa de formularme esta pregunta, cuando un tranvía me susurró al pasar: “¡En la vida hay que sublimarlo todo... no hay que dejar nada sin sublimar!” Difícilmente otra revelación me hubiese encandilado con más violencia: fue como si me enfocaran, de pronto, todos los reflectores de la escuadra británica. Recién me iluminaba tanta sabiduría, cuando empecé a sublimar, cuando ya lo sublimaba todo, con un entusiasmo de rematador... de rematador sublime, se sobreentiende. Desde entonces la vida tiene un significado distinto para mí. Lo que antes me resultaba grotesco o deleznable, ahora me parece sublime. Lo que hasta ese momento me producía hastío o repugnancia, ahora me precipita en un colapso de felicidad que me hace encontrar sublime lo que sea: de los escarbadientes a los giros postales, del adulterio al escorbuto. ¡Ah, la beatitud de vivir en plena sublimidad, y el contento de comprobar que uno mismo es un peatón afrodisíaco, lleno de fuerza, de vitalidad, de seducción; lleno de sentimientos incandescentes, lleno de sexos indeformables; de todos los calibres, de todas las especies: sexos con música, sin desfallecimientos, de percusión! Bípedo implume, pero barbado con una barba electrocutante, indescifrable. ¡Ciudadano genial —¡muchísimo más genial que ciudadano!— con ideas embudo, ametralladoras, cascabel; con ideas que disponen de todos los vehículos existentes, desde la intuición a los zancos! ¡Mamón que usufructúa de un temperamento devastador y reconstituyente, capaz de enamorarse al infrarrojo, de soldar vínculos autógenos de una sola mirada, de dejar encinta una gruesa de colegialas con el dedo meñique!.... ¡Pensar que antes de sublimarlo todo, sentía ímpetus de suicidarme ante cualquier espejo y que me ha bastado encarar las cosas en sublime, para reconocerme dueño de millares de señoras etéreas, que revolotean y se posan sobre cualquier cornisa, con el propósito de darme docenas y docenas de hijos, de catorce metros de estatura; grandes bebés machos y rubicundos, con una cantidad de costillas mucho mayor que la reglamentaria, a pesar de tener hermanas gemelas y afrodisíacas!... Que otros practiquen —si les divierte— idiosincrasias de felpudo. Que otros tengan para las cosas una sonrisa de serrucho, una mirada de charol. Yo he optado, definitivamente, por lo sublime y sé, por experiencia propia, que en la vida no hay más solución que la de sublimar, que la de mirarlo y resolverlo todo, desde el punto de vista de la sublimidad.

EXPLICACIÓN
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Si hubiera sospechado lo que se oye después de muerto,no me suicido.Apenas se desvanece la musiquita que nos echó a perderlos últimos momentos y cerramos los ojos para dormir laeternidad, empiezan las discusiones y las escenas defamilia.¡Qué desconocimiento de las formas! ¡Qué carenciaabsoluta de compostura! ¡Qué ignorancia de lo que es bienmorir!Ni un conventillo de calabreses malcasados, en plenacatástrofe conyugal, daría una noción aproximada de lasbataholas que se producen a cada instante.Mientras algún vecino patalea dentro de su cajón, los deal lado se insultan como carreros, y al mismo tiempo queresuena un estruendo a mudanza, se oyen las carcajadas delos que habitan en la tumba de enfrente.Cualquier cadáver se considera con el derecho demanifestar a gritos los deseos que había logrado reprimirdurante toda su existencia de ciudadano, y no contento conenterarnos de sus mezquindades, de sus infamias, a loscinco minutos de hallarnos instalados en nuestro nicho, nosinterioriza de lo que opinan sobre nosotros todos loshabitantes del cementerio.De nada sirve que nos tapemos las orejas. Loscomentarios, las risitas irónicas, los cascotes que caen deno se sabe dónde, nos atormentan en tal forma los minutosdel día y del insomnio, que nos dan ganas de suicidarnosnuevamente.

Aunque parezca mentira —esas humillaciones— esecontinuo estruendo resulta mil veces preferible a losmomentos de calma y de silencio.

Por lo común, éstos sobrevienen con una brusquedad desíncope. De pronto, sin el menor indicio, caemos en elvacío. Imposible asirse a alguna cosa, encontrar unaasperosidad a que aferrarse. La caída no tiene término. Elsilencio hace sonar su diapasón. La atmósfera se rarificacada vez más, y el menor ruidito: una uña, un cartílago quese cae, la falange de un dedo que se desprende, retumba,se amplifica, choca y rebota en los obstáculos queencuentra, se amalgama con todos los ecos que persisten;y cuando parece que ya se va a extinguir, y cerramos losojos despacito para que no se oiga ni el roce de nuestrospárpados, resuena un nuevo ruido que nos espanta el sueñopara siempre.¡Ah, si yo hubiera sabido que la muerte es un país dondeno se puede vivir!

Wednesday, August 23, 2006


Creo que con esto comprenderan un poco, si es que necesitan comprender
One (cap 10) de Richard Bach

*** Leslie me miró, brillándole los ojos. Si esas escrituras podían conmovernos tanto, pensé, a nosotros gente del siglo XX, ¿qué efecto tendrían sobre las gentes de ese siglo, cualquiera que fuese ...?¡El XII!
Volvimos al manuscrito. No había en él nada sobre ritos, indicaciones para el culto, invocación de fuego y destrucción sobre los enemigos, desastres para los incrédulos; nada de crueles dioses como el de Atila. No mencionaba siquiera templos, sacerdotes, rabinos, congregaciones, coros, costumbres ni días de guardar. Era una escritura redactada para el amante ser interior y solo para él.
Echemos a rodar estas ideas en este siglo, pensé, clave para reconocer nuestro poder sobre la convicción, el poder del amor, y el desaparecerá. ¡Con esto, el mundo puede esquivar la Edad de las Tinieblas!
El anciano abrió los ojos y nos vio, por fin. Permanecía tan sereno como si hubiera leído todas aquellas páginas. Me echó un vistazo y fijó la mirada en Leslie durante un largo instante.
-Soy Jean-Paul le Clerc -dijo- . y vosotros sois ángeles.
Antes de que nos recobráramos de nuestro desconcierto, el hombre se echó a reír gozosamente.-¿Visteis la luz?- preguntó
-¡Inspiración!- exclamó mi esposa, entregándole las paginas doradas.
-Inspiración, sí.-Se inclinó en una reverencia como si la recordara y ella, cuando menos, fuera un ángel-. Estas palabras son la clave de la verdad para quienquiera que las lea; son la vida para quienes las escuchen. Cuando yo era niño, la Luz prometió que las páginas llegarían a mis manos la noche en que vosotros aparecierais. Ahora que soy viejo habéis venido, y ellas también.-
Cambiarían el mundo -dije.
-No.
-Pero te fueron dadas...
-…como prueba -dijo él.
-¿Prueba?
-He viajado mucho -explicó-. He estudiado las escrituras de un centenar de credos, desde Catay hasta los países del norte. -Sus ojos chispearon-. Y pese a mis estudios, he aprendido. Toda gran religión comienza en la luz. Pero sólo el corazón puede retener la luz. Las páginas, no.
-Pero lo tienes en las manos... -dije-. Debes leer eso. ¡Es bello!
-En las manos tengo papel -dijo el anciano-. Entrega estas palabras al mundo y serán amadas y comprendidas por aquellos que ya saben su verdad. Pero antes dárselas debemos darles nombre. Y eso será su muerte.
-¿Dar nombre a una cosa bella equivale a matarla?
Me miró, sorprendido.
-Dar nombre a una cosa es inocuo. Dar nombre a estas ideas es crear una religión.-¿Por qué?Me sonrió, entregándome el manuscrito.
-Te entrego estas páginas...
-Richard dije.
-Te entrego estas páginas, Richard, recibidas directamente de la Luz del Amor.¿Quieres darlas, a tu vez, al mundo, a las gentes ansiosas de saber qué dicen, a quienes no han tenido el privilegio de estar presentes aquí en el momento en que era entregado el don? ¿O quieres guardar estas escrituras sólo para ti?
-¡Quiero darlas, por supuesto!
-¿Y cómo llamarás a tu don?¿Adonde quiere llegar?, me pregunté.
-¿Importa eso?
-Si tú no le das un nombre otros lo harán. Las llamarán El Libro de Richard.
-Comprendo. Está bien. Las llamaré de cualquier modo... Las Páginas.
-¿Y salvaguardarás las Páginas?¿O permitirás que otros las corrijan, cambien lo que no comprenden, eliminen lo que les guste y lo que no les guste?
-¡No! Nada de cambios.¡Fueron entregadas por la Luz!¡ Nada de cambios!
-¿Estás seguro?¿Ni una línea aquí o allá, con una buena razón?,,...
-¡Nada de cambios!
Arqueó las cejas interrogante.
-¿Quién eres tú para insistir?
-Estaba aquí cuando fueron entregadas -repliqué-. ¡Yo mismo las vi aparecer!
-En ese caso, ¿te has convertido en Custodio de la Páginas?
-No es preciso que sea yo. Puede ser cualquiera, siempre que prometa no hacer cambios.
-Pero ¿alguien ha de ser Custodio de la Páginas?
-Alguien, sí. Supongo.
-Y así se inicia el sacerdocio paginiano. Quienes dan la vida para proteger un orden de pensamiento se convierten en sacerdotes de ese orden. Sin embargo, cualquier orden nuevo, cualquier manera nueva, es cambio. Y el cambio es el fin del mundo tal como es.
-Estas paginas no representan ninguna amenaza -dije-. ¡Son amor y libertad!
-Pero el amor y la libertad son el fin del miedo y la esclavitud.
-¡Por supuesto!-Los otros paginianos, tus amigos, ¿la protegerán también?-Sí.-¿Y si quienes medran con el miedo y la esclavitud convencen al rey de esta tierra que eres peligroso?¿Y si marchan contra tu casa?¿Y si llegan con espadas?¿Cómo vas a proteger las paginas?
-¡Escaparé llevándomelas!
-¿Y cuando se te persiga, se te atrape y se te acorrale?
-Si tengo que luchar lucharé -dije- Son principios más importantes que la vida. Hay ideas por las que vale la pena morir.
El anciano suspiró.
-Y así se iniciaron las Guerras Paginianas -dijo- Armaduras y espadas, escudos y estandartes, caballos, fuego y sangre en las calles. No serán guerras breves. A ti se unirán millares de verdaderos creyentes, decenas de millares rápidos, fuertes, sagaces. Pero los principios de las Páginas desafían a los gobernantes de todas las naciones que mantienen su poder mediante el miedo y las tinieblas. Decenas de millares marcharán contra vosotros.
Por fin comenzaba a comprender lo que Le Clerc trataba de decirme.
-Para ser reconocidos -prosiguió-, para diferenciarnos entre los otros, necesitaréis un símbolo.¿Qué símbolo elegirás?¿Qué signo impondrás a tus estandartes?
Se me hundía el corazón bajo el peso de sus palabras pero seguí luchando.
-El símbolo de la luz -respondí-. El signo de la llama.
-Y así será -dijo él, como si leyera la historia no escrita- que el Signo de la Llama se enfrentará al Signo de la Cruz en los campos de batalla de Francia, y la Llama prevalecerá, gloriosa victoria. Y las primeras ciudades de la Cruz serán arrasadas por tu puro fuego. Pero la cruz se unirá con la Media Luna, y sus ejércitos unidos llegarán en enjambres desde el sur, desde el este, desde el norte, cien mil hombres armados contra tus ochenta mil.
Oh, basta, quería decir yo. Ya conozco lo que sigue.
-Y por cada soldado de la Cruz y cada guerrero de la Media Luna que matéis protegiendo vuestro don, cien odiarán tu nombre. Sus padres, sus esposas, sus hijos y sus amigos odiarán a los paginianos y a las malditas Páginas por el asesinato de sus seres amados. Y cada paginiano despreciará a los cristianos y a su maldita Cruz y a los musulmanes y a su maldita Media Luna, por el asesinato de los suyos.
-¡No!- grité.
Pero cada una de sus palabras era verdad.
-Y durante las guerras se erigirán altares, se construirán catedrales y cúpulas alrededor de las Páginas. Quienes busquen el crecimiento espiritual y el entendimiento se encontrarán, en cambio, cargados de nuevas supersticiones y de nuevos límites: campanas y símbolos, reglas y cánticos, ceremonias, plegarias y vestiduras, incienso y ofrendas de oro. El corazón del paginismo pasará del amor al oro. Oro para construir templos más grandes, oro para comprar espadas con las que convertir a los no creyentes y salvarles el alma.
>Y cuando tu mueras, Primer custodio de las Paginas, oro para construir imágenes tuyas. Habrá enormes estatuas, frescos grandiosos y cuadros que conviertan esta escena en arte inmortal. Mira, tejidos en este tapiz: aquí la Luz, aquí las Páginas, aquí la bóveda celeste abierta al Paraíso. Aquí, arrodillado, Richard el grande con su centelleante armadura. Aquí, el encantador Ángel de la Sabiduría, con las Sagradas Páginas en la mano; aquí, el viejo Le Clerc ante su humilde fogata, en las montañas, testigo de la visión.
-¡No!, pensé. ¡Imposible!
Pero no era imposible, era inevitable. ***